
jueves, 10 de marzo de 2011
Matadlos a Todos
Bajo este lema se agrupa la trama principal del último
capítulo (y de toda la temporada, al fin y al cabo) de Spartacus. Hagamos un poco de memoria; de las primeras noticias que se recibieron de la serie es que con apenas el visionado del primer capítulo por parte de los ejecutivos de la cadena (la jovencísima Starz, para más señas), fue más que suficiente para su renovación por una segunda temporada, lo que significaba que fuera cual fuera el punto fuerte de la serie era bastante fuerte (además es una buena forma de ganar publicidad extra, con la misma noticia en sí). Tras el estreno todo el mundo pudo ver su principal punto fuerte; sangre y sexo a raudales. Personalmente no lo considero una crítica negativa, de hecho estos puntos compensan lo flojos que son los primeros dos, o incluso tres, capítulos de la vida del esclavo tracio como miembro del ludus. A partir de ahí la historia comienza a florecer por encima de la arena que la vió nacer, los personajes se desarrollan y podemos entender a Quintus, a su esposa (la inefable Lucy Lawless, que desarrolla un papel más que aceptable teniendo en cuenta la media interpretativa de sus compañeros de reparto), a Crixus, a Ashur, a Varro y a la infinidad de personajes que pueblan la serie. Este es otro de los puntos destacables de la misma, ya que no se centran exclusivamente en la vida de Spartacus, cosa que ayudará a superar la 2ª temporada de la serie que tendrá que afrentar un durísimo reto; la substitución del actor protagonista, ya que Andy Whitfield no ha superado el linfoma no-hodkins que se le ha diagnosticado, aunque los pronósticos le son favorables. Por otro lado, y para ayudar a ello, la cadena se regocija con la serie, firmando la precuela llamada Spartacus; God of Arena (de la que hablaremos otro día) que nos permiter conocer la vida pasada de algunos de los personajes, ya que la motivación de Spartacus es bastante clara pero hay otros personajes que tenemos que entender. En definitiva se trata de una serie entretenida, tampoco imprescindible, con un estilo visual claramente heredero de los 300 de Alan Moore y que tiene un publico bien definido, al que le resultará dificil escapar de las garras de una serie curiosa e innovadora en algunos aspectos. Mi consejo es que la juzguéis por vosotros mismos y decidáis qué os parece.

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